Resultados

En esta sección te mostraremos los hallazgos de nuestra investigación que son el resultado del análisis de todas las historias de trabajo de personas adultas mayores en la ciudad de Lima que hemos recopilado en el marco de este proyecto. A pesar de que cada persona e historia aquí retratadas son distintas y únicas, al analizarlas podemos encontrar aspectos en común entre todas ellas. A continuación te expondremos nuestros hallazgos relacionados a sus trayectorias laborales -la forma en que se han desempeñado como trabajadores durante su vida-, sus formas de trabajo actual y los motivos por los que continúan laborando.

Trayectorias laborales

¿De qué trata?

Las personas con las que trabajamos tenían entre 61 y 89 años de edad y seguían ejerciendo labores remuneradas. Estos trabajadores y trabajadoras tenían historias muy distintas debido a que habían iniciado su vida laboral en distintas etapas de su vida por razones y en condiciones diversas. También encontramos que trabajar de manera formal o informal, así como el género que se tenía influyó mucho en las historias laborales que cada uno tuvo. Por último, todo lo vivido a lo largo del ciclo vital tiene grandes impactos en la forma en que se trabaja durante la vejez. 

La niñez y adolescencia

Algunas historias laborales empezaron mucho antes de lo que se hubiera imaginado: en la infancia o en la adolescencia. Aquellos que nacieron en espacios rurales pobres y cuyas familias vivían de la agricultura -como Alejandra y Aurelio-, aprendieron desde muy pequeños a cultivar la “chacra” junto con sus padres y su ayuda era necesaria para la subsistencia de todos los miembros del hogar. Aunque también consideraban que era importante educarse, muchos de ellos sentían que su educación no fue muy buena en su tierra por lo que migraron a otras ciudades con el deseo de continuar sus estudios. Lamentablemente, nunca pudieron realizar estos sueños y continuaron trabajando en oficios informales durante el resto de su niñez y adolescencia para sobrevivir. 

En otros casos, como los de las hermanas Arrieta (Emilia y Juana) y Jesús, sus padres quisieron que desde pequeños conocieran el negocio familiar para que puedan apoyar con la carga laboral pero también con el deseo de transmitir el legado familiar. En los casos de las hermanas Arrieta y Nancy, tuvieron que comenzar a trabajar antes de finalizar su educación secundaria debido a que sus padres fallecieron y debieron apoyar a sus madres económicamente mientras culminaban sus estudios.

La mayoría, generalmente quienes ahora son parte de un sistema de pensiones, no trabajaron desde niños o adolescentes y sus actividades durante esa época se centraron en culminar su educación básica. Al finalizar esta etapa, 13 de nuestros 15 casos culminaron su educación primaria y secundaria.

La juventud y adultez

Luego de graduarse del colegio, la mayoría tuvo que decidir si continuar estudiando una carrera profesional o dedicarse sólo al trabajo. La mayoría de hombres y mujeres que hoy tienen jubilación y la mitad de las personas sin jubilación realizaron estudios superiores en una universidad o instituto. Para algunas mujeres como Nancy, Emilia e Irma, estudiar fue complicado porque además debían de trabajar o hacerse cargo de tareas en sus hogares. Los demás no estudiaron debido a distintas razones: algunos decidieron seguir con el negocio familiar, otros no se encontraban la situación económica para hacerlo y, en el caso de Jesús, las universidades de Ayacucho eran espacios peligrosos debido a la violencia política que comenzaba a fines de los años 70 en el país. Además de estas características, hemos encontrado algunos aspectos clave que marcaron las historias laborales de nuestros entrevistados y entrevistadas durante la juventud y adultez y tienen repercusiones posteriores en su situación económica durante la vejez:

Coyuntura económico- política y la migración: ocho personas migraron a Lima o fuera del país durante su juventud. Algunos para poder estudiar debido a que la calidad educativa era mejor, porque no había muchas opciones en su lugar de origen o en búsqueda de mejores empleos. Otros migraron desde las provincias a Lima huyendo de la violencia política que comenzaba en los años 70 y 80 o incluso –como Amanda- salieron del país y regresaron años después. Durante esta época, algunos perdieron sus empleos y negocios lo que implicó tener que ser inventivos e incursionar en nuevos rubros trabajando de forma independiente o dedicándose a trabajos cortos y mal pagados.

• Conformar una familia y tener hijos: Ser padres fue algo central en el caso de los hombres e implicó adquirir nuevas responsabilidades para sostener económicamente a sus familias. Para las mujeres, ser madre implicó un gran desafío en sus vidas laborales. Algunas dejaron de trabajar por varios años y las otras tuvieron que buscar maneras de mantener ambas cargas laborales. Esto genera que las mujeres tengan una menor cantidad de años trabajando porque interrumpen su vida laboral.

• Historias laborales estables e inestables: Por lo general, existen grandes diferencias entre quienes no realizaron estudios superiores y quienes sí. Los que no lo hicieron trabajaron en oficios muy diversos e informales durante su juventud y adultez por lo que no aportaron a un sistema de pensiones. Quienes sí estudiaron una profesión, generalmente tienen una trayectoria laboral más estable, formal y en un mismo rubro o institución por lo que suelen aportar.  

La vejez

Las historias laborales de nuestros entrevistados y entrevistadas, así como los cambios personales y contextuales que se han dado en esas décadas tienen impactos en la forma y condiciones en que ellos trabajan durante la vejez.

• La jubilación: La mitad estos hombres y mujeres son parte del sistema de pensiones ya que han trabajado de manera formal afiliados a una institución o empresa. Debido a las normas, son forzados a jubilarse ya que han cumplido cierta edad límite o un número de años de trabajo que los hace acreedores de un monto mensual por los aportes que realizaron. Como vimos anteriormente, existen ciertos factores que influyen en que las mujeres se vean más perjudicadas laboralmente y por lo cual sus pensiones suelen ser menores que la de los hombres, así mismo una época de inestabilidad en el país afectó los ingresos y posibilidades de aporte de muchos ellos y ellas. Por otro lado, el grupo que trabajó de manera informal, tuvo trabajos inestables o tuvo menos posibilidades educativas hoy en día no cuenta con una pensión de jubilación porque no aportó a un sistema de pensiones. Por lo cual, tampoco tuvo un marcador claro como la jubilación que hiciera que consideraran dejar el trabajo.

• Cambios en el rubro en que trabajan: Ocho de los entrevistados se mantienen en el mismo rubro en que siempre ha trabajado pero algunos comenzaron a laborar de manera independiente o se autoemplean. Estos son generalmente quienes tienen una pensión de jubilación y son profesionales. Los no profesionales suelen cambiar de rubro y, en realidad, no se han mantenido en uno particular durante su vida laboral. 

• Cambios personales: Nuestros entrevistados notan cambios positivos y negativos en la forma en que ejercen su trabajo. Su desempeño ha cambiado debido al debilitamiento de su salud y sus capacidades físicas. Por otro lado, su familia ha cambiado y sus hijos han crecido y vuelto independientes. Esto ha generado que algunos consideren que su carga laboral ha disminuido o tienen menos preocupaciones económicas, ya que no tienen a quién mantener. Sólo en el caso de Alejandra, vimos que una nueva preocupación familiar apareció en su vida: una nieta que mantener. También reconocen que el tiempo que llevan trabajando les ha permitido aumentar sus saberes, experiencia o hacer crecer sus negocios.  

Cambios en el contexto: El mundo ha cambiado con el tiempo. Los gustos, intereses y prácticas que antes eran comunes, ahora ya no lo son y eso ha tenido impactos en sus trabajos. Uno de los cambios más importantes de las últimas décadas ha sido la introducción de nuevas tecnologías como el internet y las computadoras en el espacio laboral. Aquellos trabajadores dedicados al comercio también notan que las prácticas e intereses de sus clientes varían con el tiempo, por lo que ellos necesitarán adaptarse.

Formas de trabajo actual

¿De qué trata?

En esta sección queremos analizar la manera en que realizan sus distintos oficios diariamente las personas que entrevistamos. ¿De qué depende la forma y condiciones de trabajo que cada uno tenga? Están determinadas por el estatus de la persona en el trabajo que realiza (si se es un empleado contratado o si se es independiente) o el tipo de rubro laboral. De ello dependerán los horarios de trabajo con los que cuenta, las horas laboradas y las actividades realizadas fuera del horario de trabajo, el espacio donde se trabaja y la presencia o ausencia de apoyo y compañía.

Horarios de trabajo

Los horarios laborales de los entrevistados dependían del tipo de trabajo que realizaban y de si contaban o no con una pensión. Los que tenían pensión de jubilación, solían trabajar de manera dependiente como empleados por una institución (7 personas). Por ello, la mayoría tiene horarios de trabajo que duran de 6 a 9 horas. Sólo un caso dijo trabajar menos debido a que era doctor y atendía a pacientes por horas en un consultorio. En cambio, quienes no contaban con pensiones, solían continuar trabajando como independientes o se autoempleaban (8 personas). Ellos solían trabajar 10 horas o más al día. Sólo dos autoempleados tenían una pensión y trabajaban 5 horas o menos porque tenían otra forma de ingresos económicos. Quienes contaban con pensiones suelen tener más tiempo para dedicarse a actividades de ocio así como también sus horarios les permiten comprometerse con otras responsabilidades como el trabajo voluntario. Por otro lado, se encontró un caso de una mujer que continuaba ejerciendo el cuidado de miembros de su hogar (nieta) por lo que su rutina de trabajo continuaba en casa pero de manera no remunerada.

Espacios de trabajo

El trabajo realizado por nuestros entrevistados se da en distintos lugares. La mayoría trabajaba cerca a sus hogares, en espacios seguros, cerrados y cómodos; incluso algunos laboraban desde sus casas (2 personas) o en sus tiendas. Por otro lado, sólo dos personas trabajaban en las calles. Ellos sufrían de mayor cansancio e incomodidad, estaban en espacios más inseguros y además solían trabajar más de 10 horas diarias. Por último, algunos sentían mucho temor y cansancio al tener que movilizarse por la ciudad ya que el transporte público de nuestra ciudad suele ser muy violento y poco accesible para quienes tienen problemas para movilizarse con facilidad.

Compañía y apoyo

La mayoría de los entrevistados y entrevistadas trabajaba en compañía de algún miembro de la familia y lo administraban conjuntamente, dividiéndose las tareas de acuerdo a sus fortalezas y debilidades. La mayoría había emprendido negocios en compañía de sus parejas pero también se mencionaron a los nietos y hermanos. Los que trabajan solos suelen estar en la compañía de sus colegas o incluso trabajar en casa rodeados de parientes y seres queridos. 

 

Motivaciones para continuar trabajando

¿De qué trata?

La mayoría de los hombres y mujeres que entrevistamos estaba muy feliz de poder continuar trabajando y, por el momento, no quería retirarse. Explicaron que las únicas razones por las que dejarían de hacerlo sería morir o caer gravemente enfermo y no poder desempeñar correctamente sus labores. Otras razones serían el encontrar nuevas formas de conseguir ingresos o que ciertas cargas económicas que tienen actualmente desaparecieran. ¿A qué se debe este fuerte deseo por trabajar? ¿Por qué estas personas decidieron no retirarse luego de los 60 años? A continuación te lo explicamos.

Sustento y autonomía económica

El primer tipo de motivaciones está asociado a la necesidad de contar con ingresos económicos o poder aumentarlos. Esto fue mencionado tanto por quienes no tenían una pensión de jubilación como los que sí. Los primeros no tenían otra forma de conseguir ingresos y necesitaban trabajar para sobrevivir. Por otro lado, debido a que las pensiones de jubilación varían mucho en sus montos, algunos pensionistas tampoco podían cubrir sus necesidades básicas con el dinero que recibían mensualmente por lo que optaron por complementar estos ingresos trabajando. Otros no querían vivir “ajustados” de dinero y decidieron trabajar para tener ingresos extra. Así podían mantener un estilo de vida que les permitiera seguir disfrutando de diversas actividades de ocio y poder darse algunos “gustitos”.

Por otro lado, algunos entrevistados necesitaban generar ingresos para cubrir nuevos gastos médicos por la aparición de enfermedades crónicas o deseaban tener ahorros suficientes para poder afrontar problemas de salud futuros. Por último, observamos motivos económicos vinculados a la familia. Algunos entrevistados continuaban trabajando para ser económicamente independientes. Así podían preservar el status que tienen en su hogar y no representar una “carga” o “estorbo” para los hijos ya que ellos tienen otras responsabilidades económicas. Incluso, en algunos casos, estas personas adultas mayores aún eran el único sostén económico de sus hogares y tenían la responsabilidad de continuar manteniendo económicamente a sus hijos y nietos quienes no podrían sobrevivir sin su ayuda.

Salud y bienestar

El segundo tipo de motivo para continuar trabajando está relacionado a la salud y el bienestar físico, emocional y mental. La mayoría de entrevistados gozaba de buena salud y consideraba que debían de aprovechar al máximo ese periodo de bienestar ejerciendo su profesión u oficio. Por otro lado, estas personas tenían la seguridad de que el secreto para mantenerse saludables y vivos es estar en constante actividad física y mental a través del trabajo por lo cual aseguran que esta es una de las principales razones por las cuales no se retiran. En ese sentido, el esfuerzo realizado en sus centros de labores era entendido como “ejercicio”. Incluso, algunos relataron los casos de amigos que enfermaron y se “curaron” realizando actividades laborales o describen su oficio como una especie de “terapia” a veces de rehabilitación física o emocional en tanto que los ayuda a no pensar en algunos problemas o los hace sentir felices y evitar deprimirse. Debido a ello, seguir trabajando está ligado al temor de que al dejar de hacerlo podrían enfermar o a que sus capacidades se deteriorarían.

Vinculación social y trascendencia

En tercer lugar, existen motivos asociados a la necesidad de seguir generando lazos sociales y trascender a través del trabajo. Es decir, la mayoría de entrevistados considera importante la posibilidad que brinda el trabajo para crear nuevas relaciones sociales o poder mantener lazos de amistad y afecto que han generado a lo largo de los años. Otro grupo importante de hombres y mujeres deseaba que los productos de su trabajo tengan impacto en otros y se perpetúen a lo largo del tiempo. En ese sentido, buscaban ayudar o servir a otras personas a través de su labor, que su conocimiento y experiencia acumulados puedan ponerse al servicio de los demás y sean transmitidos. Así como también, en algunos casos, el trabajo que realizaban era parte de una historia mayor que ellos mismos. Ellos eran herederos de un legado familiar o cultural que deseaban honrar y continuar hasta el fin de sus días con mucho esfuerzo.

Sentido, orden y realización personal

Por último, existe un cuarto grupo de motivos para seguir trabajando que está vinculado a la búsqueda de sentido, orden y realización personal. Algunos entrevistados explicaban que no deseaban que sus días estén vacíos. Esto no sólo implicaba el deseo de contar con una rutina de actividades ordenadas que realizar cotidianamente sino también que lo que hagan esté lleno de significado e importancia. Dormir, ver televisión, tejer, etc. son actividades pero no son aquellas que los entrevistados desean realizar, no los llena espiritualmente. Del mismo modo, un grupo de entrevistados -principalmente aquellos que son profesionales- tenía un principal estima por su trabajo porque lo considera una pasión, parte de su identidad y les brinda una gran realización personal.

Quienes deseaban dejar de trabajar sólo fueron 3 personas. Dos hombres explicaron que se encontraban mal de salud y trabajar significaba mucho esfuerzo y dolor para ellos pero continuaban haciéndolo porque no contaban con otra fuente de ingresos ya que no tenían una pensión de jubilación. La tercera persona, una mujer, explicó que el trabajo que realizaba no era algo que la hiciera sentir satisfecha o feliz por lo que preferiría dejarlo para embarcarse en proyectos personales.