Ruth Chirinos (77 años)- Bibliotecóloga

Abril 03, 2017 · Mujeres, Pensionistas

Cuando apenas tenía 20 años, Ruth comenzó su carrera profesional como bibliotecóloga, teniendo la oportunidad de trabajar en la Biblioteca Nacional. Un par de años después, se casó y tuvo al primero de sus tres hijos, este nuevo rol en su vida hizo que tome la decisión de dedicarse totalmente al cuidado de su familia por diecisiete años. No obstante, a sus 40 años, cuando todos sus hijos ya estudiaban en la universidad, su vida dio un giro de 360 grados, una de sus amigas le propuso volver a laborar, invitándola a formar parte del equipo de la biblioteca de la Escuela de Administración de Negocios para Egresados de la Universidad ESAN. Para Ruth, el mundo de la bibliotecología había cambiado drásticamente, todo era nuevo y emocionante. Retomar su carrera la transformó, y ello tuvo un impacto en su familia; se convirtió en un ejemplo para sus hijos por su gran voluntad por aprender. Asimismo, la nueva faceta de su mamá los impulsó a ser más independientes y los llevó a asumir con mayor predisposición los quehaceres del hogar. Luego de trabajar 17 años en ESAN, Ruth decidió cambiar de trabajo e ingresó a DOCIS, el centro de documentación, información y sistemas especializados en temáticas asociadas a la administración de negocios para estudiantes de posgrado y docentes de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 

Han pasado 16 años desde que Ruth asumió la jefatura de esta biblioteca. Así, de 9 am a 6 pm, Ruth realiza diferentes tareas como atender por correo electrónico consultas diarias de múltiples estudiantes, administrar el presupuesto de la biblioteca, elaborar informes, o diseñar y supervisar nuevos proyectos, esto último lo hace con el apoyo de su valioso equipo: Angélica y Claudia. Una vez pasada las 6 pm, se promete a sí misma olvidarse de la computadora hasta el día siguiente –a menos que surja una emergencia– y va a su casa en Surco, donde vive con su hija. Fuera del trabajo, le encanta leer y pasar sus fines de semana con sus 3 hijos y 4 nietos.

Ruth nos enfatiza que actualmente su carrera está en el momento más interesante y retador de la historia. La bibliotecología no se trata de “estar sentada ahí y alcanzar libros” –aclara– “es una persona que diseña proyectos, ve de marketing, ve administración, ve de todo”. Estos cambios y nuevas posibilidades están muy ligados a los asombrosos avances tecnológicos vividos en las últimas décadas, de los que ella ha sido testigo. “Yo comencé a trabajar en el año 1983, como 4 años después recién apareció la computadora en el Perú. Luego de un año más, salió el internet. Entonces, se abre el correo electrónico, la comunicación hacia afuera, las bases de datos en línea en las que podías consultar el texto completo” –relata. “¡Cuando la primera computadora llegó a ESAN fue una maravilla! Decíamos ‘¡Siéntate tú, siéntate tú!’ Y nos dábamos turnos para usarla. Esa fue una etapa de descubrimiento muy interesante, de preguntarnos qué se podía hacer con ese aparatito que teníamos ahí. Fue una época muy retadora” –cuenta emocionada. “Yo he sido muy curiosa, siempre estaba tratando de ver qué cosa es y por qué. Viví estos cambios con miedo en cierta forma, porque cuando uno es grande le tiene miedo a la computadora, le tiene miedo a que ponga el dedo y malogre algo” –confiesa– “pero en el fondo, uno cuando se lo propone sí lo puede hacer”.

Ruth no cambiaría su trabajo por nada en el mundo, le gusta mucho lo que hace y tiene todas las capacidades para seguir ejerciendo. “Cuando salgo de vacaciones, mis hijas me dicen que soy como una fiera enjaulada” –dice Ruth entre risas. Dejar de trabajar sería insoportable para ella “¡Uy! Me aburriría tremendamente. Y… sí, indudablemente aprendería a no hacer nada pero… ¡No me gustaría!” – nos explica bromeando. ¿Y por qué dejar de trabajar si hoy en día es una profesional llena de conocimiento acumulado?, se pregunta. No tiene sentido para ella y resalta “cuando una persona tiene un capital de conocimiento que se ha ganado por tantos años, no creo que se deba de ir a la cama con eso ¿no? Tiene que darlo de alguna manera. Se debe captar toda esa experiencia y volcarla en los otros, claro, no dejando de lado la modernidad, ni los cambios”. No hay nada que la haga sentir mayor satisfacción que cuando algún alumno reconoce el valor de su trabajo o cuando la visitan una vez que terminan su tesis, suelen comentar “‘flaca, sin ti esto no hubiera sido posible’. Eso para mí es uf… medallas de medallas” – dice Ruth emocionada.

 

*Algunos meses después de realizada esta entrevista, Ruth se jubiló. Desde ese momento (2016), trabaja como freelance en diversas universidades evaluando el sistema de bibliotecas y brindando recomendaciones para mejorar sus procesos y servicios.

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