Nancy Moya (66 años)- Vendedora de seguros

Abril 03, 2017 · Mujeres, Pensionistas

Nancy tiene 8 años trabajando para la agencia de seguros MAPFRE, pero su vida laboral comenzó cuando ella apenas tenía 16 años de edad. Su padre había fallecido y ella debía apoyar a su madre. Así, ingresó a la fábrica de tejidos “La Unión” donde trabajó por 33 años de su vida. Nancy estudiaba los últimos años de su educación secundaria en las noches mientras trabajaba como auxiliar de oficina por las mañanas. Al terminar la escuela, ingresó a la universidad a estudiar administración, lo que le permitió ascender dentro de la empresa, asumir más responsabilidades y aprender cosas nuevas; sin embargo, a raíz de unos desbalances económicos, la empresa entró en quiebra y no pudo continuar laborando ahí. De este modo, Nancy se vio obligada a trabajar en otras instituciones de manera eventual e inestable, tenía casi 50 años y temía que, por su edad, las empresas no la contraten. A raíz de este miedo tomó la mala decisión de jubilarse adelantadamente; asimismo, por los problemas de la empresa en la que trabajó inicialmente, su fondo de jubilación no era muy grande, agotándose considerablemente en un período de 3 años. 

Por otro lado, comenzaron a surgir nuevas preocupaciones económicas. María, su hija menor iba a comenzar sus estudios universitarios y ella estaba decidida a apoyarla en este camino. “Les pasé la voz a mis amigas a ver si alguien sabía de algún trabajo donde me pudieran recibir. Es un problema… con cincuenta y tantos años ya no encuentras, no cubres con los perfiles exigidos por las empresas. Y entonces, una amiga me dijo que su hija que era psicóloga trabajaba en una empresa de seguros y que de repente podría dedicarme a las ventas. Yo dije ‘fantástico’ porque me encanta tratar con las personas y es un trabajo que me ha encantado. Me di cuenta que esta parte del trabajo de MAPFRE ha llenado mi vida”- relata Nancy. 

Actualmente, su trabajo consiste en efectuar contrataciones de todo tipo de seguros: empresarial, personal, familiar, etc. Un día cotidiano para ella comienza a las 7 am, porque antes de comenzar sus labores debe dejar todo ordenado y preparar el desayuno. Mientras va haciendo sus quehaceres domésticas, se sienta en su lugar “de operaciones” de la casa –la computadora– y comienza a revisar sus correos “para ver qué clientes se están comunicando conmigo y qué necesidades tienen y avanzo todo lo que pueda”. Su rutina fuera de casa no siempre es la misma, algunos días debe ir desde muy temprano a la oficina, en otras ocasiones visita a sus clientes durante toda la mañana por distintas zonas de la ciudad, o puede quedarse en casa trabajando desde su computadora, “Los agentes profesionales tenemos un horario libre, no estamos sometidos a un horario exacto”. Luego del trabajo se encuentra con alguna amiga para tomar un lonche o regresa a su hogar con su familia, “no me faltan invitaciones” –dice bromista. 

Volver al trabajo luego de jubilarse fue una decisión que tomó por la necesidad de tener mayores ingresos. Sin pensarlo, Nancy encontró un trabajo por el que siente mucha pasión; este le ha permitido conocer nuevas personas, ayudar a sus clientes, dándole oportunidades de desarrollo y ascenso personal que no hubiera imaginado a su edad. Nancy está planificando retirarse pronto porque considera que ya logró cumplir con las metas que se había trazado. “Siento que ya las cargas económicas que tenía que cumplir poco a poco se están disipando en el sentido de que ya los chicos tienen su profesión” –explica– “dos de ellos ya trabajan y la última ya está para trabajar también. Entonces, pienso que ya personalmente he tenido que ir programándome con ahorros que vayan a cubrir mis días porque no voy a tener una pensión”.

Ahora está comenzando a hacer nuevos planes. Tal vez será pintar, viajar, ayudar a otros a través de un voluntariado, aún no lo sabe, pero está segura que algo se presentará. “Me voy a evocar en una actividad que llene mis días. De repente, voy a tener la estabilidad y la tranquilidad de realizarme en todas aquellas cosas que se frenaron porque me vi obligada a trabajar. Entonces, tal vez ahora va a venir un espacio para mí y lo voy a llenar de repente escribiendo un libro. Quizás un día lo haga, me gustaría” –dice riendo. No importa qué se haga, con tal que se tenga “ese afán de vida, una razón de hacer algo, de proyectarse, de realizarse, de sentir la satisfacción. Enfrentar retos y lograr cada reto te hace sentir muy bien. Llena tu interior, al margen de lo que puedas ganar, a veces no se gana nada” –dice Nancy muy sabiamente.

Leave a Comment!

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *